de "El amor dura tres años"

El amor es un combate perdido de antemano.

Acaba de cumplir treinta años: la edad espuria en la que uno es demasiado viejo para ser joven y demasiado joven para ser viejo.

Estoy rodeado de risas forzadas.

A menudo se dice que "hay que mantener las aparencias". Yo digo que hay que asesinarlas, es el único modo de salvarse.

Estoy muerto. Cada mañana me despierto con un insoportable deseo de dormir.

Creo que soy la persona más triste que jamás he conocido.

Hay noches en las que dormir sería un lujo. Dormir para poder despertar de esa pesadilla.

Бегбедер говорит моими словами!:
La cosa funciona así: tienes veinte años, te deviertes un poco y, cuando te despiertas, ya tienes treinta. Se acabó: tu edad no empezará nunca más con el dígito 2.

Jamás la opreción fue tan violenta como en nuestra época de falsa libertad.

Estaba como todo el mundo, como tú, lector, convencido de ser el excepción que confirma la regla. Por supuesto, la infelicidad no iba a afectarme, conseguiría esquivarla. El fracaso es algo que sólo les ocurre a los demás.

Nuestra generación es demasiado superficial para el matrimonio.
¿De dónde nos viene esta curiosa obsesión: empeñarse a cualquier precio en ser feliz con una sola persona?

Hay que acabar con la metira del amor eterno, sobre el que se fundamenta nuestra sociedad, artesano de la infelicidad de la gente.

Resulta bastante exasperante darse la cuenta de que uno se hace las mismas preguntas que todo el mundo. Es un lección de humilidad.
¿Hago bien abandonando a alguien que me quiere?
¿Soy una hijo de puta?
¿De qué sirve la muerte?
¿Se puede ser feliz?

¿Por que todo el mundo huye de la soledad? Porque obliga a pensar. En nuestros días, Descartes ya no escribiría "Pienso, luego existo". Diría: "Estoy solo, luego pienso".

Cuando más enamorado estás, más agradable es hacer el amor.

Los ricos de hoy han olvidado que el dinero es un medio, no un fin.

Cuando eres pobre, por lo menos puedes pensar que todo podría arreglarse con dinero. Pero cuando eres rico, no puedes pensar que con una nueva casita en el Midi, otro coche deportivo, todo se arreglará. Cuando eres rico, ya no hay excusas.

Para ser feliz, hay que haber sido infeliz. Sin el aprendizaje del dolor, la felicidad no es sólida.

La felicidad es el silencio del dolor.
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